Mi vida en Letras

Diciembre 7, 2007

 Comenzar con un “Hola me llamo Dominga y tengo 16 años”, me provoco la incontrolable imagen de un diario rosado con candado, de esos que nunca tuve por encontarlos personalmente inútiles.

Cuento con 16 años y una mente algo complicada, la cual nació el 26 de febrero de 1991 entre el esfuerzo de mi madre y los gritos jubilosos de mi padre que miraba un partido de la católica mientras mi progenitora de desangraba en la sala continua.

 

Se podría decir que crecí rodeada de amor familiar. En mi familia hay diez personajes, ocho hermanos y un par de padres que se adoran. En toda esta película de “Los tuyos, los míos y los nuestros” yo ocupo el penúltimo lugar.

 

Los recuerdos de mi infancia son imágenes borrosas con contenido incoherente. El primero trata de un árbol enorme (sinceramente no si era enorme, ya saben, el tiempo/espacio de una niña de cinco años puede variar) que se ubicaba en la casa junto a la nuestra, el árbol daba directo a mi ventana frente al camarote que compartía con Simón, el enano de la familia, el conchito. Ciertamente nuca he descubierto por que ese recuerdo precisamente lo conservo hasta el día de hoy. Solo se que siempre ha estado hay.

Regresando a esto de infancia mágica me volcare en el tema de mi primer hogar recordable. El pasaje de la calle bustos, donde existían brujas, policías, ladrones, estrellas fugaces y un sin fin de pequeños delincuentes que conformaban “la banda “, un grupo de niños que variaban entre distintos personajes. Todo depende del día, hora, ropa y el estado anímico de nuestras madres, el nuestro… siempre era bueno.

 

Los días solares continuan así, entre lágrimas, risas, promesas y juegos. Hasta que todo se ve interrumpido abruptamente un noviembre del año 1997, un avión y tres horas de viaje nos trasladan a otro planeta ( o por lo menos eso me agradaba imaginar a mí ) lima, Perú

Aquí comienza mi aventura más larga y juro que la más entretenida. Llegamos a lima separados. Mi papa ya estaba allá y yo me fui con simón y mama. La pascuala y la Elisa llegaron dos meses después junto con Iván. Lucas, tomas y la Maria por diversas razones nunca estuvieron.

Mi año y medio en lima corrió entre sol, arena, playa, escaleras de una cosa con cuatro y pisos y un perro llamado chester. En esos momentos yo y simón éramos los mejores amigos, los “chilenos”, así fuimos nombrados cariñosamente en el lugar.

 

Contrariamente a lo que todo el mundo piensa en Perú fuimos tratados muy bien, nos integraron inmediatamente tanto a los adultos como a los niños. Nunca escuche algún comentario fuera de lugar o alguna otra acción distintiva. En contra mia o de mi familia.

 

En lima asistí a una escuela de enseñanza personalizada, mientras mis hermanos estaban en el CIFO, un enorme establecimiento educacional al cual yo no pude ingresar debido que en mi primera visita me largue a llorar desesperadamente y mi santa y deductiva madre inmediatamente compendio mi temor infantil a los lugares grandes repletos de gente.

 

Mi “curso” en lima contaba con cuatro personas, siendo la única otra niña mi mejor amiga, una morena con carácter fuerte que se llamaba Susana. Nunca olvidare mis conversaciones con ella ni tampoco su celebración cumbiera de cúmplenos unas cuadras después del colegio. Hasta el día de hoy me pregunto que habrá sido de Susana.

 

Así pasan las horas, días, semanas, mese hasta la noche de regreso. Era hora de abandonar lima para volar a santiago junto a mis hermanos, el papa y la mama partirían unos días después por extraños motivos (hace dos años averigüe los motivos y lo único que provoco fue que mi amor y orgullo por ellos aumentara).

 Con rostros moquientos y lágrimas volvimos a santiago. Como no había aun un hogar fijo nos repartimos en diferentes casas. Simón y yo caímos en el departamento con piscina de mi abuela meme, un par de meses vivimos en el agua hasta llegar al lugar más predilecto de mi historia. La casa con rejas de palos que se hallaba en las azucenas 2993, providencia. Esa casa para mi era otro mundo, el jardín con flores, el juego oxidado de atrás y en el patio trasero la negrita, una perra quiltra mezcla de pudull y coquer que era parte de la familia.

 

Por varias razones principalmente económicas acabe por primera vez  en un colegio municipal llamado nazaret, que tenia dirección en Av. Ossa, junto al cine hoyts. En esa escuela aprendí a mis 8 años que los niños pueden llegar a ser muy crueles si se lo proponen, sobre todo las niñas. Solo años después comprendí que su forma de ser no era culpa de ellos.

 

Un niño se ve influido por todo lo que le rodea, es como una esponja que absorbe todo lo que ve, oye y siente. El factor más importante para que el niño son sus padres, si estos no son capaces de guiar al niño  y enseñarles que las diferencias ni  económicas ni físicas son una característica importante en otra persona. Este crecerá con un odio interno que será descargado en el menos culpable, el otro niño.

Recolectando lo anteriormente narrado se entenderá que me volví una niña callada y muy observadora que se volcó completamente en el mejor invento creado por el hombre, los libros. En ellos halle un sin fin de personajes, lagrimas, risas, aventuras y tardes en el jardín delantero donde mi imaginario  era el instrumento mas importante.

 

 llegamos al mes de agosto del años 2007. Donde simón es invitado por un compañero a que asista a scout, y como para mis padres siempre fuimos en la infancia un pack 2 x 1 yo obviamente también fui.

En scout conocí lo que era el compañerismo, la amistad, las noches en vela y el cielo estrellado del sur de chile. Hasta el día de hoy agradezco a ese compañero de mi hermano.

 

En este espacio de tiempo recalco un día importante. Era 28 de febrero del año 2002 y regresábamos en bus a santiago desde maitencillo después de dos mese de vacaciones, yo con mis 11 años recién cumplidos leía un libro que había sido obtenido como regalo, tal libro era Harry Potter y la piedra filosofal. Ustedes queridos lectores se preguntaran por que recalcar un libro, pues verán para mi el mundo de Harry potter desde el primer momento y hasta el día de hoy me hechizo. Sin quererlo ni proponérmelo me encontré con un libro mágico que provocaba en mí el volar de mi imaginación a tal punto que comenzaba a escribir y leer sin poder detenerme. Hasta el día de hoy me considere fanática de la saga Harry Potter y confesar que pasado horas en colas para obtener el libro no me da ninguna pizca de vergüenza

 

Mi historia continúa con una nueva mudanza, vital apoquindo 379 Dpto. 42, comuna las condes. Con solo once años partí a una nueva casa, es decir nueva vida.

 

Llegué al condominio nerviosa sin mi jardín delantero pero si kilos en cuaderno escrito.

Y así mi historia continua hasta el día de hoy, desde que vivo aquí comprendí y entendí muchas cosas, también conocí otras. Mis mejores amigas las encontré aca, eh vivido experiencias difíciles y también alegres pero sobre toda las cosas he vivido, y eso es lo que mas importa.

Hello world!

Octubre 25, 2007

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